Hay segundos que duran para siempre. Para la afición de Cruz Azul, el minuto 90+5 de aquella final contra Pumas pertenece a esa clase de recuerdos. El balón quedó vivo dentro del área, Rodolfo Rotondi giró y conectó un zurdazo. La pelota entró y todo lo demás —los años, las derrotas y la ansiedad— desapareció entre abrazos.
Una final con toda la tensión celeste
La vuelta de la final del Clausura 2026 se disputó el 24 de mayo en el Estadio Olímpico Universitario. Pumas se adelantó al minuto 31 con un gol de Robert Morales y obligó a Cruz Azul a responder en territorio rival.
El empate llegó al 54. Carlos Rodríguez filtró la pelota para Rotondi, quien mandó un centro raso. El rebote terminó en autogol de Rubén Duarte. La serie volvió a quedar abierta y cada posesión comenzó a sentirse definitiva.
El giro de Rotondi
Cuando el reloj ya marcaba el tiempo agregado, Rodarte entró al área y sacó un disparo. El rebote encontró a Rotondi, que se dio media vuelta y golpeó de zurda. Fue el 2-1 y el gol del campeonato.
No fue solamente una anotación tardía. Según los datos oficiales del club, se convirtió en el gol más tardío que decidió una final de Liga MX dentro del tiempo regular. Rotondi también había marcado el primer gol de Cruz Azul en aquella liguilla; terminó cerrando el camino que él mismo había comenzado.
Lo que significó la décima
El campeonato convirtió a Cruz Azul en el cuarto club mexicano en alcanzar diez títulos de liga. También representó el trofeo oficial número 27 de la institución y colocó al equipo como el segundo máximo ganador del futbol mexicano de acuerdo con el recuento publicado por el club.
La Máquina completó el Clausura 2026 con 23 partidos: 13 triunfos, ocho empates y solamente dos derrotas. Anotó 41 goles y recibió 24. La décima no fue producto de una sola noche, pero aquella noche condensó todo el esfuerzo.
El abrazo que cada aficionado recuerda
Cada persona vivió el gol desde un lugar distinto: una tribuna, una sala, un restaurante, una pantalla de celular o junto a alguien que le enseñó a querer estos colores. Ahí está la verdadera fuerza del recuerdo. La décima se volvió una historia familiar antes de que terminara el festejo.
Recordar aquella final no es vivir del pasado. Es volver a un instante que explica por qué la afición insiste, acompaña y cree. Cuando Rotondi giró, también giró otra página de la historia celeste.
Fuentes: Crónica oficial de la final y Los datos de la décima.
Imagen destacada pendiente: ilustración original de Butaca Celeste. No se usarán fotografías de la final sin licencia o permiso verificable.




0 comentarios
Participa con respeto. No publiques datos personales ni ataques a otros aficionados.